
Julio termina.
Las asesorías salen de cuatro meses de trinchera encadenando Renta, trimestrales y Sociedades en un sprint detrás de otro, y ahora tienen hasta octubre para respirar.
Llevo más de treinta años observando sectores desde la tecnología.
Y el patrón se repite igual que en otros sectores: las asesorías operan en modo supervivencia durante las campañas y en modo pausa entre ellas.
Casi nunca se activa el "modo transformación", cuando estas ventanas entre campañas son el único momento del año en que podrían repensar cómo trabajan.
Pero es también el único en que quieren descansar, con Agosto en puertas.
Este año, el descanso tiene un problema: VeriFactu. La obligación de facturación verificable que entra en vigor el 1 de enero de 2027 para sociedades, y julio de 2027 para autónomos.
Los proveedores de software ya tenían que estar adaptados desde julio de 2025. La infraestructura está lista. Lo que falta es que asesorías y clientes hagan la transición real.
Eso nos deja cinco meses para la primera fecha. Y la cuestión no es solo si tu software cumple; se supone que sí.
El tema está en si la forma en que intercambias información con tus clientes está preparada para un sistema donde cada factura es trazable, inalterable y verificable en tiempo real por Hacienda.
En Adaral, donde soy advisor, la plataforma ya está homologada por la Agencia Tributaria y funciona exclusivamente en modo VeriFactu.
No es un módulo que hay que activar, sino el estándar de base. Y al ser una capa de colaboración sobre la contabilidad existente, no obliga a cambiar de programa. Eso reduce la barrera cuando lo que menos necesita una asesoría a cinco meses de un cambio normativo es una migración.
El verano de una asesoría nunca es realmente verano.
Pero este año, quien lo use para preparar la transición llegará a enero con el trabajo hecho.
Quien no, una vez más, estará en modo supervivencia.
Julian de Cabo - Advisor de Adaral
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